domingo, 4 de septiembre de 2011

Ryan Teague - Causeway (2.011)

Apenas dos discos, el EP "Six preludes" (05) y el largo "Coins & crosses" (06), bastaron para convertir a Ryan Teague en una de las grandes promesas de la nueva generación de neoclásicos. Unos laureles que este bristoliano decidió obviar para poder dedicar todos sus esfuerzos al mundo mucho más lucrativo de los documentales y los anuncios de televisión (poca broma, en su currículum figuran spots para Coca Cola, Subaru y la Royal Navy). El receso ha durado cinco años, y amén de para sanear sus cuentas corrientes, ha servido también para templar la visión de Teague; para liberarle de excesos orquestales y dramáticos y hacer que se centre en cosas más sencillas.

Y es que en "Causeway" no hay orquestas ni arreglos de cuerda, no hay texturas ni drones, ni siquiera ordenadores. El protagonismo recae por completo en un par de guitarras acústicas, de seis y doce cuerdas, procesadas puntualmente por un e-bow y arropadas aquí y allá por tímidos acompañamientos vocales. Herramientas con las que construye intrincados patrones rítmicos y melódicos, que se van superponiendo en un juego de luces y sombras que tiene mucho de minimalista (más a lo Steve Reich que a lo Philip Glass, para entendernos), y que juega sin rubor las bazas de la melancolía y la intimidad. Bazas que se acentúan en los momentos más pastorales del disco (como la preciosa "Singular"), en los que Teague abandona esa estricta composición por capas para abrazar un folk de tintes medievales, mucho más imbricado en la tradición inglesa ("White nights" o "Undone") que en modos contemporáneos. Bocanadas de aire fresco, que redondean un "Causeway" hermoso hasta decir basta.

Escúchalo en: Spotify
Reseña de: Vidal Romero (para Go Mag)

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