jueves, 22 de septiembre de 2011

Rusos Blancos - Sí a todo (2.011)

Tras la primera escucha de este trabajo, una sensación de optimismo destaca entre las demás, y no sólo por la composición de armonías y estructuras, por los arreglos cuidados y medidos, por su forma de evitar el exhibicionismo: es optimista porque entienden el trabajo de escribir canciones como una forma de unirse a la tradición. Hacen que la tradición de letristas y escritores de canciones se retroalimente y, de ahí, el optimismo.

El camino contemporáneo de los Rusos Blancos describe imágenes mimadas, lugares comunes desde el despertar de una generación. Uno puede encontrar la depresión de un hombre enamorado, algo así como una obsesión, de la que sólo puedes salir con el devenir del parte meteorológico.

El uso del tabú en los títulos esconde la delicadeza de un argumento sencillo: Carrera de lesbianas es una competencia sentimental en la que todos nos reconocemos y que termina con la sentencia clásica del “ya te llamaré yo”.

Su uso de las palabras y tendencias culturales no parece una pose, sino una evidente huida hacia delante, una vez más una forma de pasar por el tabú con el tamiz del Pop. Carrie y los malos pensamientos como atractivo esencial de los compañeros de clase y las eternas tardes de la infancia. Es como si las meriendas tuvieran bocadillos bomba, algo que te puede sacar de la monotonía infantil, una escapada que, de adultos, confundimos con el amor.

Una novia depresiva acompañada por un buscador de fallos de los compositores del siglo XX articula algo perverso. Una perversión que, mientras la gente que nos dedicamos a esto de hacer canciones ocultamos entre nuestros propios fallos, los que simplemente viven la disfrazan con trajes de color negro o en poemas de Nick Drake.

Mención especial al tema Tus padres, tu novio, tú y yo. Es la canción más elaborada, la de mejor producción, la que usa más recursos. Comienza con un ambiente propio de Los Tenenbaums. Fuera de plano surge una secuencia de arreglos bien cuidados y de armonías clásicas casi sacadas de Tri Phi Records. Luego, una idea fundamental: ante las situaciones incómodas, esas en las que sabes que vas a perder; sabes que cualquier palabra tuya bastará para condenarte, la estrofa reza “Tú y cuantos como Tú”. En otras palabras, la masculinidad puesta en evidencia. Ironía del momento de las grandes elecciones, restos de la historia de la mitad de los matrimonios que ya fueron y los que están por venir.

Comida para gatos supone una paradoja incómoda entre armonías de libro. Las ideas mal intencionadas son uno de los recursos fundamentales de los Rusos Blancos. ¿Por qué lo bueno se derrite sin dejar rastro y lo malo siempre deja pistas en habitaciones desordenadas?

El uso de iconos venidos a menos de la cultura Pop es algo fundamental, porque expresan la vergüenza de qué hacer con tu primera novia, la técnica del beso, la dualidad de “ojos abiertos o la osadía desubicada de abrirlos”. En resumidas cuentas, Gorka o Cabano. La vanidad hecha actualidad en el mero hecho de las chicas de “Física o Química” tarareando una estrofa de Supermodelo; en esta ocasión, iconos venidos a menos usando a los Rusos Blancos.

Otro de los atractivos constantes es el desamparo propio y generacional. Si dios no está, tiene que haber un guionista, por lo menos para momentos transcendentales como la primera vez.

Si quieres me quedo analiza la desazón de las esposas de los héroes. Nada nuevo bajo el sol, pero la forma de tratarlo alberga delicadeza, ejercicio de estilo y un contundente mensaje. Todo resumido en la tranquilizadora confidencia “no les dejo entrar cuando me traen de vuelta a casa”.

Y para terminar Normandía, porque siempre fue algo más que una playa.

La totalidad del disco es un compendio de piezas bien trazadas y mejor aconsejadas por la sabiduría de Paco Loco, lo que se nota en los colchones donde duermen las estrofas y, en definitiva, en el optimismo de soslayo. A veces, con arreglos de cuerda; a veces, en los coros mezclados entre chicos y chicas; a veces, en las inversiones originales de los acordes. En definitiva, en la maestría del “a veces”.

Escúchalo en: Bandcamp | MySpace
Reseña de: Ricardo Vicente

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