domingo, 21 de agosto de 2011

Dirty Beaches - Badland (2.011)

La magia llega a cargo de Alex Zhang Hungtai, quien salió de Taiwán para cocinar su arte en las calderas canadienses (de Montreal, para ser exactos), desde donde le ha dado una forma peculiar a lo que parece ser un frankenstein musical: experimentalidad, lo-fi, romanticismo y oscuridad. O terror, para ser precisos. Los tres primeros tracks de "Badlands" pueden ahuyentar a cualquier corazón sensible, a los que no salen de su cuadrado de normalidad y no son capaces de ver lo bello en lo diferente; y es que un músico que ha despertado el interés gracias a sus canciones de "amor y muerte" -como él las describe- sí que es diferente. La extraña creación tiene como esencia un lo-fi tan crudo que es imposible no trasladarnos a antiquísimos escenarios opacos y solitarios, donde los eternos sonidos de máquinas parecen ser el hilo conductor de la primera terna de temas. Lo primero que pensé al escucharla: Eraserhead; aquella película que parece retratar perfectamente a la música de Beaches, tanto por su surrealismo como por el ambiente cargado del estruendo de fábricas que parecen disfrutar del hecho de no dejar silencio en nuestras cabezas. Adivinen qué, pues... David Lynch, el creador de Eraserhead, es una de las grandes influencias de nuestro músico. A partir del cuarto tema (que parece ser una no tan alegre versión de la "nueva ola"), el escenario perturbador se empieza a mezclar de la forma más inexplicable con una onda romanticona, incomprendidamente dulce. "Lord Knows Best" puede ser la canción más jodidamente conmovedora que he escuchado, donde un piano y la gravísima voz de Zhang parecen afirmarnos que los raros también tienen corazón.

Escúchalo en: Spotify

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