Después del éxito comercial que obtuvo Transformer en 1.972, los críticos y los fans estaban ansiosos por recibir otra ración de glam rock pegadizo y sexualmente ambiguo. Pero lo que Reed les ofreció era mucho más difícil de digerir.
Berlín era la obra más brutal de Reed hasta la fecha. Concebido como una "película para los oídos", elabora la crónica del fin de la relación entre dos expatriados norteamericanos, Caroline y Jim, que viven en la ciudad alemana dividida. Las canciones abordan la infidelidad (Caroline says I), la toxicomanía (How do you think it feels) y la violencia (The bed), y concluyen con el suicidio de Caroline. Jim se niega a llorar su muerte, y Sad song termina con unos versos perturbadores: "Voy a dejar de perder el tiempo / Cualquier otro le habría partido los brazos".
El productor Bob Erzin elaboró la perfecta banda sonora para acompañar el guión de Reed. Erzin reclutó a una banda estelar de músicos de estudio -que incluía al integrante de Traffic Steve Winwood a las teclas y al ex miembro de Cream Jack Bruce al bajo- y efectuó los diez temas por capas con lujosos toques sinfónicos.
Por desgracia para Reed, el público que compró el disco no estaba preparado para un proyecto tan ambiciosamente lúgubre. Rolling Stone lo consideró un "desastre", y el álbum se situó por los pelos entre los primeros cien puestos en Estados Unidos. Puede que fuera un desastre comercial, pero su atmósfera sombría conmovió a una generación de músicos abatidos. Menos de una década después, Ian Curtis, líder de Joy Division, sería alabado por crear la clase de imaginería oscura que había hecho que Reed fuera crucificado.
Reseña de: Theunis Bates

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada