Un disco realmente crudo, rebosante de riffs prestados de los maestros Jimmy Page y Angus Young: Electric fue el sonido de The Cult después de despojarse de las raíces góticas e indies y ganar credibilidad a espuertas.Rick Rubin -con fuerzas renovadas tras grabar el album más heavy de la década con Slayer, el Reign In Blood- controló de cerca las evoluciones de la banda, y el viraje del grupo dio en la diana en todos los aspectos, elevando al cantante Ian Astbury, al guitarrista Billy Duffy, al bajista Jamie Stewart y al batería Les Warner a la cima de sus carreras. Los quinceañeros de los suburbios británicos descubrieron que el rock más gamberro no era exclusivo de los yanquis.
A pesar de que los puntales de Electric -las letras cercenadas de Astbury en Yee-aah!, los riffs extremados de Duffy, y la escandalosa cubierta- están hoy desfasados, el álbum figura con buena nota en esta sección gracias a la brillante colección de singles que contiene. Lil'Devil se basaba sobre todo en un riff de lo más pegadizo, mientras que Love Removal Machine -uno de los títulos de canción más absurdos del disco, junto con el zeppeliniano Aphrodisiac Jacket- representa el lado más indie de la banda, pero unos indies con greñas. Musicalmente, Duffy llevaba la voz cantante a la hora de componer, y se permitió el lujo de basar las dos canciones anteriores en una estúpida progresión de acordes RE-DO-SOL, justo igual que en los sinlges del anterior álbum Rain y She sells sanctuary.
"Dejad de un lado la escena musical indie inglesa y sus guitarreos moñas", les dijo Rubin, y añadió: "¡Vamos a hacer rock!". Pero si esa peculiar llamada a las armas ha sido exprimida con frecuencia y hasta la parodia, en el caso de Electric fue más que apropiada.
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