En 1.990, cuando salió a la venta el álbum de debut de este quinteto de Atlanta, el rock estadounidense estaba sumido en un proceso de cambio. El declive del heavy metal era evidente, en tanto que el sonido grunge alternativo surgido de Seattle estaba a punto de saquear las listas. No era el momento más adecuado para una banda joven que pretendía darle nuevos bríos al rock con base de blues de los 60; situándolos en una tradición que se remontaba a los Allman Brothers y los Lynyrd Skynyrd.El éxito les llegó pronto a los Black Crowes, quienes vendieron siete millones de copias de su versión del Hard to handle. Como reconoció el guitarrista principal del grupo, Rich Robinson, su historia era atípica respecto a la mayoría de los grupos de rock: "Empezamos al contrario que los demás. Fue un proceso diferente al habitual. Tuvimos mucho éixto con nuestro primer disco y después caímos". El éxito de la versión de Redding disparó las ventas de Shake your money maker, un álbum de rock clásico con un swing y una arrogancia que recordaban al Exile on Main Street de los Stones. Junto con la versión de Redding, lanzaron otro single con mucho éxito en Estados Unidos, Jealous again, y una balada acústica sobre drogadicción, She talks to angels, en la que Chris, el hermano de Rich, demostraba una madurez que no se correspondía con su edad.
El disco permaneció en las listas norteamericanas durante 18 meses. Sin embargo, no fue un trabajo rompedor, pero cuando la música es tan funky y tiene tanta garra como en este álbum, no es necesario que lo sea. Por ello los miembros de Black Crowes han seguido dese entonces un camino más bien errático, pero al mismo tiempo se aseguraron su reputación con este destacado debut.
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Reseña de: Lino Portela Gutierrez
Reseña de: Lino Portela Gutierrez
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