Conocí a este popular grupo con su segundo disco, Barí. La primera vez que lo escuché fue sin duda un flechazo, un amor a primera vista. Me pasé meses sin poder para de escuchar este disco. Para mi era algo bastante novedoso, partiendo de diversos palos del flamenco y utilizando bases electrónicas y elementos de hip-hop, además de unas percusiones geniales.Escuché su primer disco, Vengue, en el cual por aquel entonces era parte de la banda Dani Carbonell (Macaco), y no hizo sino confirmarme que estaba ante un grupo excelente. A partir de ahí los siguientes discos que han publicado, además de hacerse esperar demasiado tiempo entre uno y otro, han supuesto que me haya ido desenamorando poco a poco de Ojos de Brujo. No quiero decir que me parezcan malos discos, pero para mi han perdido la magia que tenía Barí.
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